Archivo para Juicio de Gilles de Rais

Gilles de Rais (Barba Azul)

Posted in Documental, Europa, Francia, Gilles de Rais, Links, Países, Vampiros Reales, Videos with tags , , , , , , , , , on noviembre 25, 2011 by Morning Kryziz Bonny

Uno de los mayores héroes de Francia, uno de los mayores villanos de Francia.

Probablemente recuerdan su nombre de todos los libros, escritos y películas sobre Juana de Arco. Y aunque fue su seguidor, también fue un asesino en serie.

Su situación nos recuerda mucho a la condesa Sangrienta “Elizabeth Bathory” pues ambos al parecer usaron su estatus y nobleza para cometer crímenes y no pisar siquiera la cárcel al menos por un tiempo. También ambos tenían intereses en las artes oscuras y se dice tenían sus propias cortes de brujos.

Hubo varios hechos que marcaron a Gilles alrededor de su vida. Uno, a sus nueve años la muerte de su padre al ser embestido por un verraco y la visión de él al morir de una forma tan violenta (se dice que se desangró y sus vísceras salieron de su estómago)

De joven mató a su mejor amigo, y su abuelo logró que no se le juzgara (su primera visión de la impunidad que gozaba) y que reforzó al leer sobre la vida de los césares quienes cometían atrocidades sin darle explicaciones a nadie.

Finalmente la muerte de Juana a quien adoraba y protegió durante un tiempo, la caída de su protector La Tremoille y la pérdida de su título de Mariscal, que ganó al pelear en la guerra de los 100 años. Un dato curioso es que Gilles ingresó en el ejercito para desahogar su enorme sadismo.

Juana fue alguien muy importante para él, ya que al luchar a su lado, sentía redención. Gilles parecía tener ciertos trastornos de la personalidad que se le dispararon al morir Juana. Por un lado era esta persona asesina de niños y adolescentes, por otro lado vivía arrepentido de sus actos y recibía en su casa a cualquier persona, de cualquier estatus que llegara a su casa con mucha hospitalidad.

Se le conoce como uno de los vampiros reales de la historia ya que uno de sus métodos favoritos de matanza era cortar la yugular y ver brotar la sangre. Así como también beber la sangre, aún cuando su víctima estaba aún viva. Todo esto por el placer sexual que le causaba.

A Gilles se le enjuició después de que este secuestrara al clérigo Jean le Ferrón, gracias al Obispo de Nantes se realizó una investigación en la cual se dice encontraron evidencia de sus actos. Se le enjuició bajo cargos de secuestró, herejía, sodomía, violación (140 víctimas) abuso a menores (140 víctimas) Asesinato (140 víctimas) aunque se dice que el conteo llegó a las 200 víctimas. también se le excomulgó aunque se le retiró al día siguiente por expresar remordimiento.

Durante las acusaciones su trastorno de personalidad después de declararse inocente, le hizo tener remordimientos y rectificar declarándose culpable.

Su juicio, llevado a cabo en el Castillo Tour Neuve  fue tan impactante que aún hay escritos sobre este. Una historia dice que sus confesiones fueron tan horribles que por vergüenza cubrieron un crucifijo que había en la sala. Incluso muchos transcritos del juicio fueron censurados.

“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes —niños y niñas— y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos —aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto— y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados

Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente

Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía…

Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos.

Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. (…) Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla”

Ustedes que están presentes, ustedes sobre los demás, cuyos niños he asesinado (..) Soy su hermano. Por la pasión de nuestro Dios, les imploro, recen por mí. Perdonen con todos sus corazones el mal que les he hecho, así como ustedes esperan por la misericordia y perdón de Dios.”

El día 26 de octubre de 1440 se le dio muerte. En algunos sitios se dice que ahorcado, otros que con el uso del garrote vil. En algunos dice que sus restos fueron quemados, otros dicen que la hoguera se llevó a cabo pero sin los restos de Gilles de Rais.

Para leer más

The World of Perversion: Psychoanalysis and the Impossible Absolute of Desire
Un ensayo sobre el tema por Phillip Brennan
The trial of Gilles de Rais por Georges Bataille

 


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