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Red is the color of Blood

Posted in América, Estados Unidos, Literatura, Países, Poesía with tags , , , , , , , , , , , , on mayo 15, 2011 by Morning Kryziz Bonny

El siguiente poema es uno bastante oscuro de Conrad Potter Aiken, quien vivió una vida no menos oscura. A los 11 años, su padre asesinó a su madre y luego se mató. A su temprana edad descubrió los cadáveres de ambos después de oír los disparos.

Fue un escritor estadounidense, graduado de Harvard. Además de poemas también escribió cuentos, y continuó con estudios psicológicos que Freud y Jung entre otros habían establecido.

En este poema vemos una atracción extremista y terrorífica hacia la sangre. Aunque no se dice que se trata de un vampiro como tal, el deseo por la sangre que expresa es algo que encuentro muy cercano a lo que un vampiro podría sentir.

Red is The Color Of Blood- Conrad Aiken

The taste of Blood by Joganelken

Red is the color of blood, and I will seek it:
I have sought it in the grass.
It is the color of steep sun seen through eyelids.
 
It is hidden under the suave flesh of women–
Flows there, quietly flows.
It mounts from the heart to the temples, the singing mouth–
As cold sap climbs to the rose.
I am confused in webs and knots of scarlet
Spun from the darkness;
Or shuttled from the mouths of thirsty spiders.
 
Madness for red! I devour the leaves of autumn.
I tire of the green of the world.
I am myself a mouth for blood …
 
Here, in the golden haze of the late slant sun,
Let us walk, with the light in our eyes,
To a single bench from the outset predetermined.
Look: there are seagulls in these city skies,
Kindled against the blue.
But I do not think of the seagulls, I think of you.
 
Your eyes, with the late sun in them,
Are like blue pools dazzled with yellow petals.
This pale green suits them well.
 
Here is your finger, with an emerald on it:
The one I gave you. I say these things politely–
But what I think beneath them, who can tell?
 
For I think of you, crumpled against a whiteness;
Flayed and torn, with a dulled face.
I think of you, writing, a thing of scarlet,
And myself, rising red from that embrace.
 
November sun is sunlight poured through honey:
Old things, in such a light, grow subtle and fine.
Bare oaks are like still fire.
Talk to me: now we drink the evening’s wine.
Look, how our shadows creep along the grave!–
And this way, how the gravel begins to shine!
 
This is the time of day for recollections,
For sentimental regrets, oblique allusions,
Rose-leaves, shrivelled in a musty jar.
Scatter them to the wind! There are tempests coming.
It is dark, with a windy star.
 
If human mouths were really roses, my dear,–
(Why must we link things so?–)
I would tear yours petal by petal with slow murder.
I would pluck the stamens, the pistils,
The gold and the green,–
Spreading the subtle sweetness that was your breath
On a cold wave of death….
 
Now let us walk back, slowly, as we came.
We will light the room with candles; they may shine
Like rows of yellow eyes.
Your hair is like spun fire, by candle-flame.
You smile at me–say nothing. You are wise.
 
For I think of you, flung down brutal darkness;
Crushed and red, with pale face.
I think of you, with your hair disordered and dripping.
And myself, rising red from that embrace.

Versión en español (La traducción es mía y por lo tanto puede contener errores)

Blood, Blood, Blood by Remains


Rojo es el color de la sangre, y lo buscaré
Lo he buscado en el pasto
Es el color del escarpado sol visto a través de los párpados.

Está escondido bajo la suave piel de las mujeres
Fluye ahí, silenciosa fluye.
Monta desde el corazón hasta los templos, la boca que canta
Como la fría savia escala a la rosa.
Estoy confundido en telarañas y nudos de escarlata
Girando en la oscuridad
O transportados desde las bocas de arañas hambrientas.

¡Locura por el rojo! Devoro las hojas del otoño,
Me canso del verdor del mundo
Yo mismo soy una boca por sangre

Aquí en la dorada neblina del tardío sol
Permítenos caminar con la luz en nuestros ojos.
A una exhibición temprana predeterminada
Mira: Hay gaviotas en estos cielos de ciudad
Incendiándose contra el azul.
Pero yo no pienso en las gaviotas, pienso en ti.

Tus ojos con el tardío sol en ellos
Son como piscinas azules abrillantados con pétalos amarillos
Este verde pálido les viene bien.

Aquí está su dedo, con una esmeralda en él:
La que te di. Digo estas cosas educadamente
Pero lo que digo bajo ellas, quién puede saber?

Pues pienso en ti, colapsada contra una blancura
Desollada y deshecha con una cara apagada,
Pienso en ti, escribiendo algo de escarlata
Y yo, levantándome rojo de ese abrazo

El sol de noviembre es luz vertida a través de miel:
Cosas viejas, en tal luz, crecen sutiles y bien.
Cenizos desnudos son como fuego quieto.
Háblame; ahora bebemos el vino de la tarde
Mira cómo nuestras sombras se arrastran por la tumba!
Y de esta forma cómo la grava empieza a brillar!

Este es el tiempo del día para recolecciones,
Para arrepentimientos sentimentales y alusiones oblicuas,
Hojas de rosa, arrugadas en un frasco mohoso.
Lánzalas al viento! Vienen tempestades.
Está oscuro, con una estrella ventosa.

Si las bocas humanas fueran en verdad rosas, cariño
¿Por qué debemos unir las cosas así?
Te arrancaría la tuya pétalo por pétalo asesinándote lentamente.
Cortaría los estambres, los pistilos,
Los dorados y los verdes
Repartiendo la sutil dulzura que fue tu aliento
En una fría ola de muerte…

Ahora déjanos regresar, lentamente, como venimos.
Encenderemos el cuarto con velas; ellas brillarán
Como filas de amarillos ojos.
Tu cabello se mueve como el fuego, por la luz de las velas.
Me sonríes, dices nada. Eres sabia.

Pues pienso en ti arrojada en oscuridad brutal;
Aplastada y roja, con rostro pálido.
Pienso en ti con tu cabello desordenado y escurriendo
Y yo, levantándome rojo de aquél abrazo.

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