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Los Muertos Masticantes

Posted in Alemania, Austria, Enfermedades, Italia, Leyendas, Links, Literatura, M. Philipus Rohr, Michaël Ranft, Países, Peter Plojowitz, Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on abril 1, 2012 by Morning Kryziz Bonny

Los textos más fascinantes sobre vampirismo no siempre están en las novelas.

Las leyendas casi siempre tienen base en algún hecho real, a veces malinterpretado. Si te has interesado por los diversos orígenes del vampirismo seguramente te has topado con la época de histeria vampírica colectiva y sus reportes misteriosos.

De Masticatione Mortuorum (Dissertatio Historico-Philosophica de Masticatione Mortuorum) es un libro que muestra varios de estos casos. Este libro fue escrito por el teólogo M. Philippus Rohr en 1679

En ese tiempo abundaban leyendas en las que los vampiros no sólo bebían la sangre de sus víctimas, sino también comían su carne, y si no lograban salir de sus tumbas, se comían ellos mismos.

Este tipo de historias y sucesos dispararon la época de histeria colectiva, es por eso que en varios entierros los familiares ponían rocas, tabiques, monedas o piezas de metal y plata en las bocas de sus difuntos. Algunos incluso les cosian los labios.

Hace no mucho se publicaron diversos artículos tras encontrar el cadaver de una mujer a la cual se le aplicó este tipo de entierro.

La mujer se encontró en un entierro masivo (por plaga) en la isla de Lazzaretto Nuovo en Venecia, Italia.

En otros métodos más drásticos, y para evitarse la posible resurección vampírica, se les decapitaba o se les estacaba.

La creencia de esto surgió después de haber exhumado varios cadaveres y encontrado ropas y carne en sus bocas.

En su libro, este autor critica tales acciones, ya que consideraba, eran una falta de respeto al muerto. Y diciendo que lo que en verdad mataba a sus familiares, eran los gases que se juntaban en la tumba y que al abrirla (para cometer estos actos) enfermaban a los que entraban en contacto. Claro, siendo un teólogo y religioso se lo atribuyo al diablo más que a la razón.

En 1979 Michaël Ranft escribe también un libro sobre el vampirismo con un título muy similar. Este se llamó De Masticatione Mortuorum in tumulis

Este libro basa su tésis uno de los mayores casos registrados de vampirismo: el caso de Peter Plojowitz, publicado por primera vez en el Das Wienerisches Diarium, un periódico de Viena, Austria.

De igual forma menciona el libro anterior “De Masticatione Mortuorum” pero critica su enfoque ya que para Ranft este fenómeno era más “natural” y no tenía nada que ver con demonios.

Actualmente no hay traducciones en inglés o español de los libros. Las únicas versiones están el Latín o Francés.

¿De dónde surgió toda esta idea de los muertos masticantes?

Alemania. En este país se originaron las primeras leyendas, y este tipo de vampiros llevaba el nombre de nachzeher. Se llegaba a segurar incluso que al rondar los cementerios podías escuchar el sonido de sus masticaciones.

De acuerdo con las historias, este tipo de vampiro, muy similar también a los zombies, se dedicaba a comerse a otros compañeros difuntos, a sus familiares vivos y finalmente a sí mismo.

Los nachzeher se creaban sin razón alguna, aunque en algunas leyendas se dicen que el suicidio o la muerte espontanea también podían crearlos.

Se piensa que todos estos sucesos pudieron tener ciertos vacíos médicos. En esas épocas la medicina no era la de ahora. Se enterraban vivos que sufrían de enfermedades como catalepsia. No se sabía sobre ciertos procesos naturales que pasan los muertos, como movimiento e hinchazon por gases y el crecimiento de uñas y cabello.

Las muertes entonces podrían haber estado más ligadas a insalubridad o incluso a las consecuencias de la histeria. Parece ridículo pensar que estas dos cosas pueden matar a alguien pero pensemos en el contexto de la época.

Europa era azotada por plagas, de 1300 a 1700. La peste bubónica se llevó del 30 al 60% de la población Europea. Tuvo su pique a mitad de 1300, regresó con fuerza en 1600 y no acabó por completo hasta el siglo XIX.

Uno de los métodos de contagio eran pulgas, y estas jugaban un papel importante ya que eran difíciles de ver.

Las repentinas dolencias y enfermedades, atribuídas a los difuntos cadaveres masticantes pudieron ser simplemente consecuencias de mala higiente, contacto con el muerto y contagio.

De igual forma hay varias enfermedades cardiovasculares que pudieron dispararse con todas esas creencias y llevarse la vida de muchos.

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