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Cronos

Posted in América, México, Países, Películas, Trailers with tags , , , , , , , , , , on octubre 4, 2013 by Morning Kryziz Bonny

Los vampiros parece ser un tema de sumo interés para Guillermo del Toro, quizá recuerden que publicó una serie de libros de vampiros junto con Chuck Hogan llamada “Trilogía de la oscuridad” en la cuál están “Nocturna” “Oscura” y “Eterna”. También dirigió Blade II.

Pero Del Toro ya tenía previamente una película de estos seres. Salió en 1993 y su nombre fue Cronos, conocida a veces como “Chronos” o “La invención de cronos”

Fue producida y realizada en México, en español e inglés. Y no solo la dirigió sino que también hizo el guión y su misma compañía de efectos y maquillaje tuvo participación en ella.

Guillermo del Toro no era un director tan conocido en ese entonces y el financiamiento vino de prestamos bancarios y fondos. Tuvo tan buenas críticas y tan poca difusión que Universal le propuso hacer un remake, a lo cuál él se negó.

En la película actuan:

Federico Luppi (El laberinto del fauno, El espinazo del diablo)

Ron Perlman (Hellboy, Drive)

Ron Perlman (Hellboy, La ciudad de los niños perdidos)

En la película, un artefacto en la forma de un escarabajo dorado es encontrado y termina en las manos de un vendedor de antiguedades anciano. Este artefacto fue diseñado por un alquemista en veracruz siglos antes y concede la vida eterna (y ciertos síntomas del vampirismo) por medio de un mecanismo que inyecta el veneno de un escarabajo bien conservado.

No voy a dar más detalles pero es una película que destaca por su originalidad y que DEBES ver si te gusta o interesa el cine sobre vampiros en su forma menos hollywoodense. Está dentro de los ranks de las mejores películas de vampiros en diversos blogs y está también en el ranking de las mejores películas mexicanas.

El Almohadón de Plumas – Horacio de Quiroga

Posted in Argentina, Autores, Cuentos, Horacio de Quiroga, Literatura, Uruguay with tags , , , , , , , on agosto 9, 2013 by Morning Kryziz Bonny

Horacio de Quiroga, nacido en Uruguay en 1878 fue un escritor latinoamericano con una característica forma de ver el horror en la cotidianidad. Amirador de Edgar Allan Poe, probablemente por la similitud entre ellos de llevar una vida trágica (Su padre murió en un accidente al salir a cazar, su esposa y padrastro se suicidaron y mató accidentalmente a su mejor amigo) es clara la influencia que tuvo este personaje en su estilo.

Horacio de Quiroga escribió diversos cuentos que pueden ser clasificados dentro del género de vampiros como “El Vampiro” “El Espectro” y “El Almohadón de Plumas”.

El Almohadón de Plumas es un cuento nos habla de un tipo de vampiro sumamente real.

El Almohadón de Plumas

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.

Durante tres meses -se habían casado en abril- vivieron una dicha especial.

Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.

La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso -frisos, columnas y estatuas de mármol- producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.

En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.

No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.

Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.

-No sé -le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja-. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada… Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.

Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pasos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.

Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.

-¡Jordán! ¡Jordán! -clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.

Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.

-¡Soy yo, Alicia, soy yo!

Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.

Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.

Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.

-Pst… -se encogió de hombros desalentado su médico-. Es un caso serio… poco hay que hacer…

-¡Sólo eso me faltaba! -resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.

Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.

Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.

Alicia murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.

-¡Señor! -llamó a Jordán en voz baja-. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.

Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.

-Parecen picaduras -murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.

-Levántelo a la luz -le dijo Jordán.

La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.

-¿Qué hay? -murmuró con la voz ronca.

-Pesa mucho  -articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.

Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós. Sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.

Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca -su trompa, mejor dicho- a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin duda su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.

Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

Algunas adaptaciones que se han hecho de la obra:

En el siguiente video, el cuento empieza en el minuto 10:35

From Dusk Till Dawn (Del crepúsculo al amanecer)

Posted in América, Comedia, Estados Unidos, México, Países, Películas, Trailers, Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on junio 8, 2013 by Morning Kryziz Bonny

Es una historia escrita por Robert Kurtzman y Quentin Tarantino (que también tiene un papel protagónico/secundario en la película como Richard Gecko), y dirigida por Robert Rodriguez ( Sin City, Machete, Grindhouse)

En esta dos criminales llegan a un bar de camioneros en México llamado “Titty Twister” a través de la frontera con Texas después de un robo. El bar, como podrán suponer por el nombre, está infestado de vampiros.

Entre el cast, además de Quentin Tarantino están:

George Clooney

Salma Hyek

Juliette Lewis

Harvey Keitel

Danny Trejo

Cheech Martin

 

Salió el 19 de enero de 1996. Fue producida por Dimension Films, A Band Apart y Los Hooligans Productions. Es una película bastante cómica (humor negro, violento y un poco gore)

La forma en la que se lleva la película es bastante interesante, empezando primero como una película de acción (criminales vs. policías, el cruzar la frontera para llegar a México, secuestrar a una familia como rehenes…) y luego de la nada, entran a una película de vampiros.

Tiene diálogos muy cómicos y creativos así como escenas muy apegadas al estilo tanto de Tarantino como de Rodriguez. Toda la película es una aportación original al cine de vampiros aunque se note la fuerte influencia de las películas mexicanas y de carretera.

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